Armando Garza Ávila

Multiples Fracturas en piernas, pies y brazos


Fecha de accidente: 02 de Marzo de 2013

Lesiones: Fractura expuesta multifragmentada del fémur derecho, fractura del fémur izquierdo, fractura multifragmentada de cúbito y radio del antebrazo izquierdo, fractura del empeine (cuñas) del pie derecho, esguince de la muñeca izquierda y aparente lesión de los meniscos de la rodilla derecha.

Días en cuidados intensivos: 3

Días en cuarto de hospital: 8

Diagnóstico inicial de cuándo podría iniciar a caminar nuevamente: 8 a 12 meses.

Días reales transcurridos antes de iniciar a caminar nuevamente: 45 días.

Gracias a Dios estoy vivo. De no haber recibido la oportunidad de vivir nuevamente, creo que no hubiera tenido la oportunidad de escribir estas palabras. Asimismo, agradezco a Omar Salinas, quien luego de escasos minutos de haber sucedido mi accidente, me auxilió directamente en el lugar, junto con su novia y algunas otras personas que no he tenido la oportunidad de agradecerles por haberme auxiliado en los primeros minutos de mi accidente. Al Dr. Carlos Cisneros y a todo el grupo de Trauma-Ortopedia que me operó en 3 ocasiones para atender mis lesiones, y no menos importante, a mi familia, amigos, conocidos, compañeros de trabajo e inclusive desconocidos que donaron sangre, estuvieron en cuidados intensivos y en la sala de espera, preocupados y visitándome horas después de haberse enterado de mi percance.

El lugar del accidente fue en Av. Lázaro Cárdenas (Las Torres) a la altura de Diego Rivera, exactamente frente a Los Soles, circulado de Ote. a Pte. Luego de perder el control me impacté de frente contra la base pura de concreto de una torre de tensión, alrededor de las 01:30 hrs de la madrugada del sábado 02 de marzo de 2013.

Desde que recibí ayuda inmediata, y hasta que caí dormido por los efectos de los sedantes, recuerdo estar consciente en un 85% de lo que sucedió entre el accidente y hasta que entré al quirófano.

Luego de haber sido recogido por la ambulancia y los paramédicos, inmediatamente me llevaron al Hospital San José al área de urgencias. Me estabilizaron y en el área antes de entrar a quirófano, recuerdo estar platicando con mi mamá respecto a todo lo que traía en la cabeza: pendientes del trabajo, mi juego de futbol rápido al día siguiente en la mañana, mi viaje a Las Vegas, mi clase de Crossfit, la invitación de acompañar a una amiga a una boda en la carretera, seguimiento de los pedidos de productos que manejamos para el sector social, entre otras cosas. Básicamente mi cerebro descargó toda la información que tenía en la memoria RAM, para que pudiera descansar y enfocarse en el trauma que había sufrido. Con eso de que ya estaba invitando a las enfermeras a Las Vegas para que ellas me cuidaran, creo que mi cuerpo sabía que estaba afectado pero mi mente estaba en el “limbo” entre mi consciente y mi subconsciente queriendo resistirse a los sedantes.

Estuve alrededor de 9 hrs en la primera operación, donde solamente atendieron lo más grave, que habían sido la fractura expuesta multifragmentada del fémur derecho y la fractura del fémur izquierdo, dado que había perdido mucha sangre durante la operación dada la gravedad de mis lesiones. Después, entro a cuidados intensivos donde me indujeron en coma artificial para dejar que descansara mi cuerpo y pudiera recuperarse tranquilamente sin necesidad de mantenerme despierto. Afortunadamente, y debido a que siempre he sido un poco resistente a los sedantes, me desperté exactamente al tercer día. Mi cuerpo metabolizó rápidamente los sedantes y de repente me levanté.

Para agilizar un poco esto, me vi acostado, vendado de todo el brazo izquierdo y de la pierna derecha, con la sonda conectada a mi pene. La verdad que lo primero que me asustó fue la sonda. Como a mi brazo derecho no le había pasado nada y lo podía mover libremente, tomé la manguera de la sonda y la sentí conectada a mí. Después de una sensación incómoda e indescriptible, dado que nunca antes había tenido una sonda conectada, sentí y pensé que algo me había pasado en el pene. Por medio segundo pensé lo peor. Siendo que estaba conectado a un tubo que tenía dentro de la garganta, el cual me ayudaba a respirar, la desesperación fue puntual y localizada. Por escasos pero a la vez interminables e infinitos 60 segundos, antes de que me quitaran el tubo de la garganta, pensé que había perdido mi pene. En ese momento no me importaron mis piernas pero bueno. El Médico que me atendió en ese momento me explicó y respiré una enorme bocanada de tranquilidad cuando me asomé debajo de mi bata y me percaté de que todo estaba en su lugar.

Luego de esto, las 30-40 grapas que tenía a los costados de cada pierna me parecieron poco impactantes después del susto que pasé.

Me empezaron a preguntar que si recordaba lo que había sucedido, cómo había llegado aquí y varias preguntas más relacionadas para asegurarse de que estaba consciente en tiempo y espacio, y descartar alguna lesión en la cabeza. Ese mismo día pero más tarde, me trasladaron a mi habitación. Ya ubicado, fue cuando empecé a asimilar un tanto más mi situación y lo que me deparaba en el corto plazo. Ahí fue cuando le pregunté con mayor determinación al Dr. Cisneros qué iba a pasar; cuándo iba a caminar, cómo iba mi diagnóstico y que me esperaba. De entrada no sabía a ciencia cierta cómo iba a evolucionar porque de antemano tenía que enfocarse a que mis puntadas y lesiones no se fueran a infectar por el alto riesgo que conllevaba una infección a estas alturas.

Lo que si me dijo fue que dependiendo de mi recuperación, alimentación junto con mi desempeño en la rehabilitación, podía ir actualizando mi mejoría y esperar de entrada, que de 6 a 12 meses podía volver a caminar. En esos momentos, en mi mente pasaban muchas cosas pero el apoyo de mi familia, amigos y conocidos que había recibido de forma inmediata funcionó como catalizador para que mi mente y cuerpo se dedicaran a pensar positivamente y hacer al pie de la letra lo que el doctor me dijera y pidiera que hiciera. En ningún momento pensé que no iba a poder caminar o que iba a quedar incapacitado de por vida. Me enfoqué en mi situación y visualicé el alcance de mi condición, simplemente haciendo lo que tenía que hacer para aprender a caminar nuevamente.

Sorprendentemente, cuando los doctores no sabían si iba a durar 8,10 o 12 semanas en el hospital, sólo bastaron 13 días para que me dieran de alta y pudiera irme a mi casa. Se aclimató un cuarto con la cama de hospital que me había solicitado el Dr. Cisneros, silla de ruedas, férula del pie derecho, servicio de enfermaras 8 hrs al día durante 5-6 semanas, equipo de rehabilitación para mis piernas entre varias cosas más para que yo pudiera rehabilitarme inicialmente en mi casa.

Los primeros días en mi casa fueron extraños porque 10 días antes yo caminaba normalmente. Personalmente uno no se da cuenta ni valora lo que es poder caminar y pararse en la mañana a bañarse, ir al baño o simplemente a lavarse los dientes. Yo no podía pararme, y dependía de que me trajeran las 3 comidas a mi cama; me bañaban al principio sólo con esponjas y toallas mientras yo yacía acostado, y me ayudaban en todo, salvo que mi brazo derecho estaba intacto y mínimo podía moverme y agarrar las cosas con mi m ano derecha.

Día a día, desde las 9 am y hasta las 5 pm que tenía el apoyo de las enfermeras, me apoyaban con la primer rehabilitación desde mi cama. Movían mis piernas como si estuviera usando bicicleta, pero acostado, y masajeaban mis piernas para favorecer la circulación. Esto resultaba algo extraño porque si bien si podía flexionar ligeramente las rodillas, sentía que mi movimiento topaba y no podía más que levantar las rodillas para que pudieran colocar una almohada bajo ellas.

El Dr. Cisneros me dotó de manos, aparatos y atención para que yo me dedicara 5 hrs diarias a mi rehabilitación. Enfermeras que me ayudaban a diario a la rehabilitación, bañarme en una silla con ruedas, apoyarme a ir al baño, uso del CPM para la rodilla, masajes en las piernas y revisión periódica de parte del Dr. Cisneros, permitieron que, gracias a Dios, luego de haber llegado a mi casa el 11 de Marzo de 2013, para la última semana de Abril ya estuviera dando mis primeros pasas con el andador.

Me dediqué a rehabilitarme, comer lo mejor posible, y sobre todo, tomarme los antibióticos que me recetaba Cisneros en tiempo y forma. El ejercicio y la rehabilitación siempre iban incrementando de a poco, hasta el punto en que aguantaba lo suficiente pero no llegada a lastimarme. De esta manera, el ligero dolor que sentía, era síntoma de que iba mejorando y avanzando en mi recuperación.

Cuando dí mis primeros pasas en el andador, sentía que las piernas me temblaban y no me respondían como se supone que siempre lo hacían. Uno se da cuenta que es tan frágil como cualquier cosa, pero que a la vez uno se puede recuperar si respeta y sigue las instrucciones del Dr. Para la última semana de Abril, 45-50 días después de mi accidente, no me la creía. Ya estaba caminando de nuevo. Cuando el pronóstico inicial habían sido 8-12 meses antes de caminar de nuevo.

A partir de ese momento, me bajaba de la cama apoyándome con mi brazo derecho y deteniendo mi cuerpo con mis piernas, ya que podía flexionar lo suficiente las rodillas para amortiguar mis movimientos. Empecé a bajarme al piso y sentarme; me arrastraba utilizando mis piernas para jalarme hacia adelante, y utilizaba mi brazo derecho para empujarme, en una especia de movimiento de gusanito. Literalmente me arrastraba para moverme y bajaba las escaleras sentado, y las subía sentado de reversa. No saben cuán feliz me sentía al poder moverme y no depender de alguien más. A estas alturas, ya me iba al baño solo. Bajaba a la sala y podía salir al porche a respirar aire limpio.

Luego de 10 días de moverme como gusanito y meterle duro al CPM y a los ejercicios de las piernas, el Dr. Cisneros me pasó a la rehabilitación de frío-calor, uso de nodos para toques y estimulación de los cuádriceps/gemelos, y el uso de ligas para fortalecer aún más los músculos de las piernas. Estuve prácticamente 1 mes en esta nueva rehabilitación. Al principio iba en silla de ruedas porque no podía caminar por mí mismo, pero luego de 10 días de haber iniciado esta nueva etapa de rehabilitación, ya usaba un bastón. Nunca usé muletas porque me aventuré y pensé que no serían necesarias por el hecho de que había fortalecido lo suficiente mis piernas luego de 60 días de ejercicio y trabajo arduo después de mi accidente. 2 meses después, ya podía caminar sin ayuda de nadie pero si de mi bastón.

Además del mes de intensa rehabilitación, le sumé 1 día de caminar en la alberca los fines de semana. El Dr. me dijo que caminar 1 hr en la alberca aumentaría considerablemente la fuerza en mis piernas, ya que evitaba el impacto en rodillas y favorecía la resistencia. Estuve yendo una vez por semana durante 2 meses, 1 hora diaria, para sumar 8 hrs de caminata en el agua. Mi recuperación fue, algo realmente increíble. No lo digo como un mérito propio, sino como un éxito logrado en conjunto. La atención y diagnóstico asertivo del Dr. Cisneros, quien fungiera como mi guía y respaldo en mi recuperación; el apoyo y entrega total de mi familia al atenderme cada momento; las oraciones, las visitas, las palabras de aliento, la compañía, mensajes, correos… Esa motivación y energía positiva que me rodearon durante los momentos más críticos fueron y siguen siendo la razón principal por la que hoy en día, sigo y seguiré haciendo ejercicio a diario para favorecer mi condición y recuperación física.

Si bien tengo un acortamiento de 1,5 cms en la pierna derecha en relación a la izquierda, es un precio muy pequeño que tuve que pagar por el accidente que tuve. Gracias a Dios que estoy vivo, cuerdo y que puedo caminar, trotar y correr. Físicamente estoy al 98% si me comparo con la condición que tenía antes del accidente. Mental, personal y espiritualmente, estoy al 150% y sobre todo, una experiencia que marca y cambia mi vida para siempre.

Aprendí que en los peores momentos, inclusive cuando está en riesgo tu vida, siempre está Dios al tanto de nosotros. Y qué mejor si te llegan personas que te auxilian y te apoyan para salir adelante. Clínica o médicamente, como sea que se diga, también el Dr. Cisneros sabe que estaré agradecido de por vida con él, su equipo y con el trabajo y esfuerzos reflejados en mí y mi recuperación pronta y exitosa. La dedicación profesional y el tiempo que me dedicaron Cisneros y su equipo, sigue dando frutos, ya que día con día voy mejorando mi calidad de vida. 16 meses después de mi accidente, puedo decir que soy afortunado en la vida, y que si bien se me dio otra oportunidad, algo bueno tengo que hacer para devolver el favor de todas aquellas personas que me apoyaron en todo momento. Prácticamente estoy corriendo y haciendo de todo. Lo único que me falta, es regresar a jugar fútbol y porque no, al Crossfit y a prepara cada día más mi cuerpo y mi mente para lo que la vida me presente. Sólo resta que yo mantenga mi estilo de vida activo y ejercitándome, para mantener y mejorar el trabajo médico que en mi cuerpo y mente se reflejan hoy en día.

Saludos.

Armando Garza.



Batallón San Patricio 112 Col. Real de San Agustin CP 66278 San Pedro Garza García, Nuevo León, México
Emergencias. 8888 0911 | Conmutador. 8888 0000 - Nacional. 01 800 800 CMZH | Internacional. 1 855 6522 927

Ortho. Todos los derechos reservados