Alejandra Ledezma Reyes

Fractura de ambas piernas por accidente


El día 7 de septiembre del año 2008 pareciera que fue un día normal para todo mundo, pero no esperábamos lo que el destino nos tenía preparado a mí y a algunos integrantes de la familia, salimos de Dr. Arroyo el domingo no recuerdo la hora, más sé que nuestro destino era llegar a Monterrey, en donde estudiaban en aquel entonces mis hermanos mayores, los cuales también iban a bordo de la camioneta en la que nos trasladábamos, todo iba bien hasta cruzar el municipio de Allende Nuevo León, nos fuimos por la carretera Allende – Montemorelos, después de hacer una parada para comprar algunas cosas nos dispusimos a tomar camino hacia nuestro destino, pero cual fue la sorpresa para mi papá cuando una camioneta estilo pick up de tamaño mediano salió por uno de los lados ignorando cualquier tipo de señalización, papá trato de esquivarlo, pero todo fue en vano y terminamos por impactarnos contra dicho vehículo, lo demás fue todos obscuro llantos y dolor, pues según cuentan los que estuvieron consientes en dicho accidente, mis hermanos y un tío, la camioneta fue a parar demasiado lejos de donde fue el impacto, quedando completamente dañada, todos corrieron con mejor suerte que yo, ya que solo fueron unos cuantos golpes los que ellos presentaron, dos de mis acompañantes solo fueron internados al igual que yo. Esto es lo que me pasó a mí.

Salí proyectada del vehículo en el que viajábamos, ya que me encontraba en la parte de atrás de la camioneta, lo cual es el maletero, era una camioneta cerrada, después del impacto nadie sabe con certeza en cuál de los golpes después impactarnos con la otra camioneta fue en el que yo me salí, tampoco sabemos si yo con alguna parte de mi cuerpo quebré el vidrio por el cual salí, solo sabemos lo que paso después, cuando la camioneta dejo de girar, mi familia empezó a salir y se dieron cuenta que yo no me encontraba en ella, el primero en salir fue mi hermano mayor, quien fue el que me encontró tirada a una distancia considerable de donde ellos quedaron, al verme él se sorprendió mucho y trato de reanimarme, pues el llego a decir que estaba muerta, porque no respiraba, en esos momentos se dio cuenta que tenía demasiada sangre en la boca a lo que el metió su mano en ella y jalo mi lengua a lo que yo reaccione y pude respirar nuevamente, yo me había quebrado mis dos piernas, una al punto de la amputación, él las tapo y las acomodo en lo que llegaba la ayuda, después mi papá me tomo en sus brazos y esperamos que llegaran las ambulancias, antes de llegar al hospital donde me operaron hicimos una parada en la clínica de Cadereyta, donde nos brindaron algo de auxilio, al momento de llegar a Monterrey de inmediato me metieron a cirugía la cual fue encabezada por dos maravillosos doctores, que gracias a ellos hoy mis piernas siguen pegadas al resto de mi cuerpo, fue una batalla dura, que duró aproximadamente de las 8:30pm de ese día, hasta las 6:00am del día siguiente.

Después pase a terapia intermedia en los cuales me dieron los cuidados necesarios, para las 11:30am la sorpresa del Doctor Víctor Peña fue que tenía sensibilidad en mis dedos del pie casi amputado, después fui evolucionando progresivamente, al décimo primer día después de la operación fui dada de alta y salí caminando del hospital. Con las indicaciones del Doctor, después de 9 meses me quitaron el fijador externo. Y mi vida volvió a la normalidad, acudiendo periódicamente a citas para valoración de mis piernas.



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