Esguince de Tobillo

Tal vez cuando éramos niños al jugar, o al pisar una superficie desnivelada, en alguna ocasión sufrimos una torcedura o esguince de tobillo. Un esguince ocurre cuando se estiran o se desgarran uno o más ligamentos del exterior del tobillo. Si no se trata adecuadamente, puede llegar a convertirse en un problema crónico.

Síntomas


A veces un esguince (torcedura) leve ocurre simplemente al perder el equilibrio, se siente dolor que desaparece rápidamente y se sigue caminando sin problemas. Sin embargo otras veces el esguince puede ser más grave: tal vez se inflame el tobillo, o puede doler tanto que sea imposible apoyarlo. En el caso que la torcedura sea más grave, a veces se siente como un "ruido seco" en el momento en que ocurrió la lesión.

Diagnóstico


Dígale al doctor qué es lo que estaba haciendo cuando se produjo la torcedura. El médico lo examinará y tal vez le recomiende tomarse una radiografía para estar seguro que no hay fractura de hueso. Según el grado de la lesión, el ligamento puede estirarse solamente, romperse parcialmente o romperse totalmente. Los esguinces se pueden clasificar en grado I, II o III.

Tratamiento


Si se trata de manera adecuada, se podrá evitar que se convierta en dolor crónico o que cause inestabilidad. El tratamiento para los esguinces de grado I puede ser en casa, con instrucciones fáciles de seguir que le serán dadas por su médico. La inflamación generalmente desaparece en unos días. Para los esguinces grado II y III, además de las recomendaciones de grado I, probablemente requerirá más tiempo para que se alivie. Podría ser que el médico recomiende la inmovilización del tobillo mediante un aparato que no limite mucho la función del paciente. Los esguinces de grado III pueden resultar en la inestabilidad permanente del tobillo. Son pocas las veces en que se necesita cirugía para reparar el daño cuando se diagnostica en etapas iniciales. En los casos en que no se diagnostica o se trata tempranamente, es posible que el paciente presente una inestabilidad en el tobillo la cual requerirá algún tipo de tratamiento quirúrgico.

Rehabilitación


Todos los ligamentos lesionados necesitan rehabilitación, si no lo hicieran, el tobillo no sanará por completo y podrá lesionarse nuevamente. Todos los esguinces, desde los más simples a los más graves, requieren tres etapas de recuperación.

  • Fase I: descansar, reducir la inflamación, y proteger el tobillo lesionado. Progresivamente apoyar el tobillo y al mismo tiempo protegerlo puede favorecer la recuperación.
  • Fase II: recuperar la flexibilidad, movimiento y fuerza del tobillo.
  • Fase III: volver gradualmente a sus actividades regulares y ejercicios de mantenimiento, seguido por deportes más activos como el tenis, el baloncesto o el fútbol.

Una vez que usted pueda apoyar completamente el tobillo, sin ninguna inmovilización, su médico le recomendará programas de ejercicios que le permitirán recuperar la fuerza muscular y la de los ligamentos, aumentar su flexibilidad, el equilibrio y la coordinación.

Es importante completar el programa de rehabilitación ya que así disminuirá la posibilidad de lastimarse nuevamente. En caso de no completar el programa podría sufrir dolores crónicos, inestabilidad y artritis en el tobillo. Si su tobillo continua adolorido, puede ser que el/los ligamentos lesionados no se hayan curado, o que hubiese otra lesión.

Para prevenir futuros esguinces ponga atención a su cuerpo y disminuya el nivel de actividades al sentir dolor, fatiga y manténgase en buen estado físico con un adecuado equilibrio muscular, así como flexibilidad y fuerza de los tejidos blandos.

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