Síntomas


Hemos escuchado que a los niños les duelen las piernas porque "están creciendo". Sin embargo ¿esto es verdad? ¿crecer duele? Este tipo de dolores se presentan durante el crecimiento en 1 de cada 4 niños, suelen suceder al final de la jornada o durante la noche, y con frecuencia se asocian a un incremento en las actividades durante el día. Su resolución es espontánea, no tienen frecuencia específica pero lo más importante es descartar que se trate de algún otro tipo de padecimiento. Cuando se trata de algún dolor por el crecimiento, suelen iniciar después de los 4 años y en ocasiones duran hasta los 12 años.

Síntomas


Los muslos y las piernas, además de la parte posterior de la rodilla, suelen ser sitios comunes de presentación de dolor, usualmente no son dolores articulares ni producen inflamación, sino que se están cerca de las articulaciones, muy frecuentemente pueden presentarse en ambos lados del cuerpo. A veces incluso despiertan al niño, aunque luego desaparecen sin limitar sus actividades.

¿Qué hacer si mi hijo presenta estos dolores?


  • Es importante determinar la frecuencia con la cual se presentan.
  • Observación por parte de los padres para establecer si se asocian al incremento de actividades o cambios de éstas.
  • ¿Ocurre en un solo lado del cuerpo, o en ambos?
  • ¿Existe inflamación o aumento en la temperatura?
  • ¿Se usa algún medicamento para controlar el dolor, o se asocia a algún otro tipo de síntoma como fiebre, palidez, fatiga, disminución de la fuerza?

Existen problemas de salud que pueden manifestarse con síntomas como los mencionados, y es indispensable descartarlos, o en su caso, recibir atención de inmediato.

Diagnóstico


El médico examinará que la marcha y el rango de movilidad de la columna, las caderas, rodillas y tobillos sean normales, checará sus reflejos, y que no exista discrepancia en la longitud o atrofia de las extremidades. Si los dolores son en las articulaciones, debemos de descartar cualquier problema de tipo reumático.

Es necesario interrogar a los padres sobre cualquier tipo de trauma reciente y explorar las extremidades buscando huellas de trauma, inflamación o dolor a la palpación, para así descartar problemas congénitos, infecciosos, inflamatorios o relacionados con tumores.

El médico puede solicitar radiografías de los sitios afectados, recordando que los dolores de cadera suelen reflejarse con frecuencia en la rodilla, así como estudios de sangre como biometría hemática y sedimentación globular para ayudar a investigar la presencia de problemas hematológicos o infecciones. Las resonancias magnéticas se pueden usar si el médico sospechase o quisiera descartar alguna lesión insipiente en los huesos o en los tejidos blandos.

El uso de medicamentos para el dolor debe ser vigilado y controlado por un especialista.


Es importante comentar que después de una adecuada exploración en que no encontremos alguna patología, los padres deberán mantenerse atentos en caso de alguno de los siguientes síntomas:

  • Dolor que persista después de que el niño se levanta por la mañana.
  • Debilidad y/o limitación de sus actividades normales.
  • Inflamación, ya sea en el área del dolor o alguna otra.
  • Aumento de la temperatura corporal o aumento de volumen en el área del dolor.

Si el paciente presentara cualquiera de los síntomas mencionados, es indispensable la valoración por un médico especialista. En cualquier caso de dolor, es necesario descartar padecimientos para poder estar tranquilos de nuestro estado de salud y de aquellos a quienes amamos.

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